Alfonso Ponce de León - Porqué los Muertos Corren Rápido
Esa noche Luis Ángel Carrasco Gasca, el presidente municipal de Chignahuapan, se encontraba en completo estado de ebriedad, lo acompañaban varias personas, entre ellos su primo Efraín Carrasco Rodríguez.
El edil no paraba de arrebatar el micrófono, ex profeso para que los clientes cantaran junto al piano, para invitarlos a todos a la feria de su pueblo, además de mentar madres.
Luis Ángel pidió a uno de los meseros que le trajeran a una “vieja” para seguirse divirtiendo, le dijeron que en ese negocio no había meretrices, pero que se la iban a conseguir; al paso de una hora llegó una mujer, directa de una agencia no revelada, quien se sentó junto al funcionario y éste en un principio se calmó, pero después regresó a los insultos y a apoderarse del micrófono.
La mayoría de los asistentes al Pepes Bar, son de origen Libanés, otros son empresarios que acuden a tomarse unas copas, pedir una canción e interpretarla teniendo como apoyo una hoja donde va la letra y la música de piano, pero esa madrugada ya nadie podía cantar, los ánimos estaban exacerbados.
Quienes iban acompañando al presidente municipal de Chignahuapan le pedían que se tranquilizara, otros que se fuera a dormir, pero Luis Ángel estaba trastornado, los aires que dan ser funcionario lo hicieron retar a cualquiera que se le acercara, incluso a los encargados de la seguridad del negocio.
Lo que siguió después fue un tanto confuso, el presidente municipal, un hombre y una mujer, que no era la prostituta, salieron del negocio, se dirigieron a una camioneta Tahoe, de color negra; Luis Ángel sacó una pistola escuadra del calibre 9 milímetros y no la mentada .380, luego cortó cartucho y fue cuando los encargados de seguridad se le fueron a golpes y lo desarmaron.
En ese instante bajó el primo del presidente municipal, Efraín Carrasco y trató de defender a Luis Ángel, pero los “guaruras” también lo sometieron y llamaron a la Policía; para ese momento la mayoría de los clientes salieron apresurados y se retiraron en sus vehículos, la parranda se les había agriado.
Tanto el presidente municipal como su primo fueron subidos a una patrulla de la Policía Municipal Preventiva (PMP), el camino que llevaron es parte de los secretos que guarda el secretario de Seguridad Pública y Tránsito del municipio, quien estuvo enterado en todo momento de lo ocurrido en el negocio de “giros negros”.
En otras palabras, fue el mismo presidente municipal quien desenfundó un arma de fuego para amenazar a los encargados de seguridad y éstos lo desarmaron, no fue su primo y ni siquiera su guardaespaldas.
Todo fue ocultado, a los meseros, gerente y encargado del negocio los amenazaron para que no dijeran nada.
Para evitar que Luis Ángel Carrasco Gasca fuera exhibido en los medios de comunicación, fue utilizado su primo para que se echara la culpa.
Para aminorar el delito, le bajaron de calibre al arma confiscada, de 9 milímetros pasó a .380.
Luego el Ministerio Público del fuero común hizo lo propio y en cuestión de horas encubrió un delito federal y puso en la calle al primo, que en realidad era un “chivo expiatorio”, para ayudar “a la familia”.
La oficina de prensa de la Procuraduría General de Justicia no emitió ningún comunicado al respecto.
La oficina de prensa de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, no envió la foto ni ningún dato del detenido.
Lo que nadie sabe es ¿donde quedó la meretriz que le habían llevado al presidente municipal para que se estuviera quieto?
¿Cuántos de los parroquianos que estuvieron esa noche le van a tomar la palabra al edil de Chignahuapan y van a ir de invitados a su feria?
Y lo más importante. ¿Por qué la delegación estatal de la Procuraduría General de la República no ha abierto una sola investigación, si salió a relucir un arma de fuego?
Considerando que hay delitos que se siguen de oficio y no de querella.
porquelosmuertos@gmail.com

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