Pocos, realmente muy pocos, ni el presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Alejandro Armenta Mier, conocen los nexos que hay entre César Augusto Santiago y Enrique Doger Guerrero, cuando este último fungió como presidente municipal de Puebla.
Resulta que tanto César Augusto Santiago, como Carlos Flores Rico, exlíder del Movimiento Territorial a nivel nacional, fungían en carteras nacionales del expartidazo, al mismo tiempo, cobraban en la nomina del expresidente municipal de Puebla, Enrique Doger Guerrero, y ningún sueldo que se pudiera considerar menor, no para nada.
Ambos cobraban cerca de 120 mil pesos mensuales en la nomina del ayuntamiento de Puebla, cuya cuenta pública, irónicamente fue aprobada el día de ayer.
Y es que hay que decirlo, Enrique Doger nunca escatimó en cuestiones de invertir en lo que más le convenía y sobre todo, pensando en lo que más le podía ser útil más adelante.
Todo esto viene a colación, porque más allá del análisis simple y pueril, queda claro que los intereses nacionales también juegan y que nomina gana a posicionamiento.
Hace muchos años, alguien me dijo que no hay mejor amistad que aquella que se refleja en la nómina, y tal vez si es así. Enrique Doger metió a la nómina, tanto a César Augusto Santiago, como a Carlos Flores Rico, durante los tres años que duró su administración al frente del ayuntamiento de Puebla.
Por eso hoy no nos debe de extrañar, que tras del análisis “bananero”, que ciertamente involucra a María de las Heras, esposa de César Augusto Santiago, con la alcaldesa, Blanca Alcalá Ruiz, haya que ir más allá y buscar los verdaderos nexos nacionales que existen entre el marido de la asesora del llamado Grupo “Sostén” y el expresidente municipal de Puebla, el cual “chamaqueó” a los aspirantes a Casa Puebla, ya que pocos, muy pocos, realmente conocen los alcances de ese perverso de la política llamado, Enrique Doger Guerrero.

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